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TEJEDORAS DE LA LUZ

TEJER CON LA LUZ, CREAR CON SOSTENIBILIDAD

Las tejedoras de la Luz son tejedoras de Verdad, comienzan todos sus trabajos en la dimensión de la Luz, han aprendido que nada perdura sino está sustentado y enraizado en las dimensiones superiores.

Para ser tejedora de la Luz es esencial estar unida a tu Ser de Luz y conocer tu Propósito. No tejemos por tejer, tejemos por dar Vida a nuestro Propósito y por dar Propósito a nuestra Vida.

La Vida proviene de la Luz.

El Propósito es un regalo del Gran Espíritu de la Vida que recibimos como una semilla, para cuidarlo, protegerlo y hacer que de fruto, así conseguimos la Auto-consciencia y la Auto-realización. En la dimensión Luz, la semilla es una estrella a punto de nacer.

Las Maestras tejedoras de la Luz nos enseñan a sembrar nuestra semilla en el cielo, que son las dimensiones Luz del Espíritu y así nace nuestra estrella, que comienza a irradiar su luz a la Tierra.

Los rayos de nuestra estrella son nuestras hebras en la labor.

Como mujeres dadoras de vida, tejemos hebras para crear el útero que gesta la Vida antes de ser vida en la Tierra y damos oportunidad a otros seres de llegar a la Vida.

También tejemos para nosotras mismas, para nuestro propósito, así dotamos a nuestras creaciones de todas las cualidades y fortaleza necesarias para manifestarse en el mundo como fuentes de Amor verdadero.

Además, tejemos para el Bien común, entonces unimos nuestras hebras con las de nuestras hermanas, creando la urdimbre que conecta y activa los poderes sanadores del Espíritu del Universo con el Espíritu de la Tierra, para beneficio de todos. Hay un gran sentimiento de hermandad cuando nos sentamos juntas a tejer por el bien común. Entonces tejemos con Honor, somos bendecidas por nuestra labor y nuestra labor bendice a la Tierra y a la Humanidad. La Gloria se dibuja en nuestro manto.

Esta es nuestra labor, nuestra razón de Ser, nuestra naturaleza. Nos sentimos plenas, dichosas y llenas de gozo cuando tejemos.

Así es como nuestra semilla se convierte en árbol, un árbol con sus raíces arraigadas en el cielo, cuyos frutos se ven en la Tierra. Así nunca faltará sustento, así el suministro está asegurado y la vida en la Tierra será sostenible.

Todas hemos recibido semillas del Gran Espíritu, sigamos el ejemplo de las Maestras Tejedoras y aprendamos a sembrar en el lugar apropiado para mantener y proteger la Vida que se nos ha dado.

 

Estíbaliz Sáez de Vicuña

Sabiñánigo, 22 de marzo del 2020